La noche del pasado sábado, Barranquilla se convirtió en el epicentro de la música latina al recibir a su hija predilecta, Shakira, quien ofreció un emotivo concierto en el Estadio Metropolitano. Después de más de 12 años sin presentarse en su país natal, la artista colombiana se mostró profundamente emocionada y, en medio de su actuación, no pudo contener las lágrimas.